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Ahorre para
comprar una casa propia
¿Cómo saber qué
puede costear? y ¿Cómo se da el salto de ser alguien que alquila a
tomar el riesgo de un préstamo? Por Sally Anderson
Préstamos y
pagos iniciales
"No pediré prestado ni se me prestará" se puede traducir como: Tal
vez sea hora de dejar de pagar alquiler (tomar prestado) y de
comprar una casa propia. ¿Pero cómo saber qué puedo costear? ¿Cómo
se da el salto de ser alguien que alquila a tomar el riesgo de un
préstamo? Existen muchos tipos de préstamos pero sólo dos criterios
principales para ser aprobado:
Buen crédito.
Un buen historial de crédito con un bajo nivel de deuda (o
preferiblemente ninguna) es lo ideal. Cualquiera que sea su
situación si tiene un alto nivel de deuda deberá reducirlo.
Comuníquese con las entidades crediticias y establezca programas de
pago que sean realistas. Comience a pagar sus cuentas a tiempo y de
manera completa. Si necesita un año para controlar sus deudas deje
de buscar casa, descubra el placer de la disciplina y confíe en que
será un año bien empleado.
Ingresos.
¿Ha conservado el mismo empleo durante por lo menos dos años? Como
futuro prospecto para un préstamo eres considerado un riesgo menor-
si tiene ingresos estables aunque sean bajos, en vez de ingresos más
altos -a un menor plazo. ¿Estás asegurado (incluyendo el contenido
de tu hogar) por los próximos tres años? ¿Confías en la estabilidad
de la compañía para la que trabajas?
Acelera tus
ahorros de manera sabia
Comencemos con la parte principal del cambio: El pago inicial. Aquí
existe cierto espacio de maniobra pero para un préstamo convencional
lo que se considera es un 5, 10 o 20% del precio de compra. (Con un
20% se evita el seguro de hipoteca que de lo contrario aumenta hasta
un 1 % del precio de compra de la vivienda).
Cambia tus
hábitos
Mantén un control. Haz un programa de ahorro y colócalo en algún
lugar donde lo puedas ver cada día. Abre una cuenta de ahorros
específicamente para el pago inicial y realiza depósitos
regularmente sin importar lo pequeño que sean. Mantén tu libreta de
cheques con un saldo positivo.
Ajusta los
impuestos percibidos por retención. Si puedes hacerlo, el
cambiar las retenciones en tu salario puede significar más efectivo
para los ahorros de tu casa nueva.
Segundo empleo.
Si tener un segundo empleo durante uno o dos años hará una
diferencia entre vivir con lo esencial y ahorrar para el pago
inicial de tu nuevo hogar, hazlo. Una vez que hayas ahorrado lo
suficiente para el pago inicial puedes dejar ese segundo trabajo.
Simplifica.
¿De qué lujos puedes prescindir para aumentar más tus ahorros?
Piensa en la televisión por cable, teléfonos celulares, zapatos
italianos, computadoras portátiles, identificador de llamadas,
libros y música recién editados. Ve a la biblioteca para buscar
música y literatura. Sal del centro comercial y ve a los almacenes
de descuento o visita las tiendas de consignación si necesitas ropa
y mobiliario. Para artículos más básicos espera la época de ofertas.
Compra en las tiendas más económicas, compara precios por peso y
adapta tu dieta. Alterna carnes caras, mariscos y salsas comprados
en la tienda, con frutas, verduras y granos.
Corta tus
tarjetas. Si tienes más de una tarjeta de crédito, consolídalas.
Utiliza las tarjetas que tienen el interés más bajo y deja de
comprar cosas para después. Te sentirás menos tentado a comprar y
ahorrarás en tarifas y cargos anuales.
Gana interés.
Los certificados de depósito y los bonos del Tesoro son seguros y
devengan una tasa de interés más alta que las cuentas de ahorro.
Comunícate con un agente de tu banco para hablar sobre tus opciones.
Pide ayuda
¿Mamá, papá? ¿Considerarán tus padres hacerte un regalo financiero
para el pago inicial? Cada persona puede dar hasta US $10.000 por
año sin pagar impuestos por donaciones o regalos o posiblemente tus
padres están dispuestos a solicitar un préstamo de manera conjunta
en cuyo caso la entidad que haga el préstamo puede aprobar que ellos
realicen el pago inicial. Ellos compartirán la responsabilidad del
pago de las cuotas mensuales de la hipoteca y el título estará a
nombre de ellos. Es un poco delicado, por lo que si prefieres esta
opción invierte en un asesor financiero y en un abogado
especializado en bienes raíces. Una vez que hayas creado patrimonio
en la vivienda o cuando tus finanzas mejoren podrás refinanciar el
préstamo a tu nombre. Como alternativa tus padres pueden comprar una
vivienda y arrendártela con opción de compra. Puedes realizar los
pagos mensuales y ellos recibirán una atractiva franquicia
tributaria.
Asistencia sin
fines de lucro. Si eres miembro de una iglesia sinagoga u otra
organización sin fines de lucro pide ayuda con el pago de tu cuota
inicial. Asegúrate de poner cualquier acuerdo por escrito.
Busca un
socio. ¿Tienes algún amigo o familiar que esté buscando realizar
una inversión a largo plazo con baja responsabilidad y un potencial
de alto rendimiento? Ellos podrían hacer el pago inicial si tú te
encargas de los pagos de la hipoteca o bien pueden dividir los
costos y cualquier utilidad que se genere al vender la casa.
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